5 de agosto de 1945: Hacia un nuevo Japón

Posteado el septiembre 27th, 2010 en Asia,Japó,Presentació,Publicacions / Publicaciones por Jaumegine

El emperador Hiro Hito se dirigió por radio el 15 de agosto de 1945 para anunciar al mundo la rendición incondicional de Japón que fue firmada el 2 de septiembre a bordo del acorazado “Missouri”. El país paso a ser ocupado, por primera vez en su antiquísima historia, por una potencia extranjera.

 

El general estadounidense Mac Arthur, nombrado comandante en jefe de las fuerzas de ocupación, aterrizó en Tokio el 30 de agosto. Tenía enfrente una tarea ingente. El país estaba arruinado y las grandes ciudades, salvo Kyoto, prácticamente destruidas. Dos de ellas, Hiroshima y Nagasaki, sufrieron, el 6 y 9 de agosto, el primer bombardeo atómico de la historia. La población estaba deprimida pues a los 2 millones de soldados y los 580.000 civiles muertos había que añadir decenas de miles de heridos sin apenas asistencia médica. Además, tenían que ser repatriados más de 6 millones de soldados desmovilizados en los frentes de guerra. No había trabajo pues las  empresas y el comercio están paralizadas. Había 13 millones de parados, muchos de ellos sin las necesidades básicas cubiertas. Era la cruda imagen de un imperio derrotado. Solamente a partir de 1946 la industria recobró el 15 % de su nivel de actividad anterior a la guerra.

 

Los aliados tuvieron en principio un objetivo político: castigar a lo responsables políticos y militares del conflicto para evitar, en el futuro, toda posible veleidad militarista y autoritaria. Para sentar las bases de una nueva etapa política había que construir un estado democrático donde se respetasen las libertades públicas. El Mando Supremo Aliado  inició una purga entre los oficiales del ejército y la policía, la clase política, los cuadros de la administración y de las empresas implicadas en la ocupación militar durante la guerra. Más de 220.000 personas fueron inmediatamente depuradas.

 

EEUU encarceló en Tokio a 250 presuntos criminales de guerra, entre ellos a 18 generales, 4 ex primeros ministros y 6 altos diplomáticos que para ser juzgados por un Tribunal militar internacional creado a tal efecto. El juicio empezó el 3 de marzo de 1946 y duró treinta meses. La sentencia condenó, el 28 de diciembre de 1948, a la pena de muerte y fueron ejecutados 7 criminales de guerra de la categoría A, entre ellos el general Tojo Hideki, máximo mando del Ejército imperial y jefe de Gobierno (1941-1945). Otros 16 fueron condenados a cadena perpetua. Pero la mayor parte de la lista de inculpados no llegaron a ser juzgados y  fueron progresivamente liberados.

 

Sin embargo, la cuestión más delicada fue decidir sobre la suerte del emperador Hiro Hito y de otros miembros de la familia real que formaron parte de la jerarquía militar. Mac Arthur tras reunirse con Hiro Hito creyó que la autoridad moral del emperador sobre su pueblo podría serle útil para llevar a cabo la transformación del país. Por esta razón, decidió exonerarle de toda culpabilidad en el desarrollo de la política imperialista que había provocado millones de víctimas en Asia. Y con él también la familia real quedó libre. Fue una decisión “política” muy arriesgada pero eficaz para los intereses estadounidenses ya que el emperador aseguró una estabilidad política decisiva para hacer realidad los objetivos políticos de EEUU. La nueva Constitución de 1946, desposeyó al emperador de todo poder político efectivo pasando a ser “el  símbolo de Estado y de la unidad del pueblo” (art. 1). Hiro Hito que había accedido al tono en 1926 continuó como un monarca constitucional hasta su fallecimiento en 1989. Reinó durante 63 años y fue sucedido por su hijo Akihito, como el 125º emperador de una  antiquísima dinastía. La monarquía continúa siendo un símbolo esencial que asegura la continuidad de un país milenario.

 

Pero para construir un nuevo Japón se requería modificar drásticamente la estructura política del Estado. Mac Arthur cambió la piel de Japón con una nueva Constitución inspirada en el modelo estadounidense que, no sin resistencia, fue promulgada el 3 de noviembre de 1946 y entró en vigor el 3 de mayo de 1947. No fue refrendada directamente por el pueblo sino votada casi por unanimidad por la Dieta, un parlamento constituyente elegido en abril de 1946. Estableció un régimen democrático con una monarquía parlamentaria y consagró el principio de la división de poderes y el imperio de la Ley. También se incluyó una cláusula pacifista que proclama la renuncia a la guerra (art. 9)

 

Sin embargo, EEUU empezó muy pronto a cambiar su estrategia política en Japón. A partir de 1949 y en los años sucesivos se autorizaron las rehabilitaciones masivas de aquellos que habían sido anteriormente depurados. Se reincorporaron gradualmente a la nueva administración miles de funcionarios e incluso varios políticos que habían tenido responsabilidades de alto nivel en la etapa imperial. Algunos incluso llegaron a ser nombrados primeros ministros y ministros de los primeros Gobiernos del Partido Liberal. El caso más destacado fue el de Kishi Nobusuke que, habiendo sido encarcelado como presunto criminal de guerra de la categoría A, participó en las tareas de la revisión constitucional, llegó a ser nombrado primer ministro en 1956 y fue promotor del Tratado de seguridad entre Japón y EEUU, firmado en mayo de 1960.

 

Merece subrayar que de los 16 primeros ministros que tuvo Japón durante los 42 años siguientes al final de la guerra, solo 2 no habían tenido actividades políticas antes de 1945. La mayoría de los líderes políticos que fundaron el Partido Liberal Democrático (PLD) que ha gobernado Japón casi interrumpidamente desde febrero de 1955 hasta agosto de 2009, estuvieron implicados en la etapa imperial. Y cuatro de los 5 últimos primeros ministros (Junichiro Koizumi, Shinzo Abe, Taro aso y Yukio Hatoyama) que ha tenido Japón pertenecen a dinastías políticas. Solamente el actual primer ministro Naoto Kan, no tiene esta vinculación dinástica con el pasado.

 

Lo mismo cabe decir en la esfera económica. Mac Arthur decidió eliminar la estructura empresarial que había apoyado la guerra. Confiscó los cuatro grandes conglomerados empresariales o “Zaibatsu”: Mitsui, Mitsubitshi, Sumitomo y Yasuda. Incluso promulgó una ley antitrust para impedir su reconstrución. Pero estos mismos 4 grupos resurgieron después con el nombre de “Keiretsu”. Todo el viejo entramado capitalista  de la etapa imperial se readaptó para facilitar una rápida reconstrucción económica del país. Incluso los sindicatos evolucionan hacia un sindicalismo de empresa. Los “Keiretsu” siguen liderando la economía japonesa hasta nuestros días.

 

La necesidad de frenar el rápido expansionismo comunista en Asia oriental convirtió a Japón en un nuevo bastión de los intereses estratégicos, políticos y económicos, de EEUU en la región. Mao Zedong había proclamado en Pekín, el 1 de octubre de 1949, la República Popular de China. Este acontecimiento chino comportó que EEUU frenasen la depuración de los anteriores cuadros militares japoneses con el objetivo de facilitar la reconstrucción de unas “fuerzas de autodefensa” en Japón. Sin embargo, fue el inicio de la Guerra de Corea en 1950 lo que aceleró la alianza política entre EEUU y Japón. Los dos países firmaron el 8 de septiembre de 1951 el tratado de paz de San Francisco que restableció plenamente la soberanía japonesa y marcó el final de la ocupación militar estadounidense.

 

EEUU reintegró a Japón en el concierto internacional, la sociedad japonesa se modernizó y el país se desarrolló rápidamente hasta convertirse en la segunda economía mundial. Pero, a diferencia de Alemania donde sí hubo una verdadera depuración de las responsabilidades del régimen nazi, en el país asiático aquella no tuvo lugar por las urgencias estratégicas de EEUU en plena Guerra Fría. Aquí residen las causas de los problemas políticos que aún hoy enrarecen las relaciones políticas entre Japón y sus vecinos, principalmente China y Corea del Sur. Estos dos países consideran que Japón no asumió plenamente sus responsabilidades, ni se ha disculpado sinceramente por sus actuaciones durante la guerra. Las relaciones diplomáticas de Japón con Corea del Sur y China no se reestablecieron hasta 1965 y 1972 respectivamente.

 

Un hecho significativo. En 1978, los nombres de los militares, criminales de guerra condenados y ajusticiados tras la sentencia del Tribunal militar internacional, fueron inscritos en el “Libro de las almas” en el Santuario sintoísta de Yasukuni, en Tokio. Se sumaron a los nombres de los casi dos millones de soldados caídos en combate al servicio del Emperador desde inicios de la era Meiji. Este santuario es visitado el 15 de agosto de cada año por muchos ciudadanos, también algunos políticos japoneses, para honrar las almas de los muertos. Un gran honor para los conservadores japoneses pero una dura e inaceptable ofensa para los pueblos chino y coreano.

 Publicado en Igadi, el 27 septiembre 2010

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Unitat i identitas culturals a la Xina

Posteado el septiembre 19th, 2010 en Asia,Presentació,Publicacions / Publicaciones,Xina por Jaumegine

El Tibet i Xinjiang són qüestions extremament sensibles per a Pequín. Hi ha en joc una multiplicitat d’interessos polítics i econòmics que afecten la política interior i exterior xinesa i a les bases de l’entramat de l’estructura estatal liderada pel PCX i l’exèrcit. Pequín impulsa un nacionalisme xinès que identifica amb la majoria han, i a mesura que s’incentiva la immigració han, la identitat cultural, lingüística i religiosa dels tibetans i dels uigurs es va diluint.  Però la Xina dista molt de ser un estat nació. Més aviat és un imperi que agrupa una diversitat de nacions i identitats culturals. I afronta, igual que altres estats plurinacionals del continent asiàtic, un ressorgiment o una defensa de les identitats culturals. La Constitució xinesa reconeix l’existència de 56 grups ètnics. Els han representen gairebé el 90% de la població xinesa; els altres 55 grups ètnics minoritaris, només el 9%, tot i que estan repartits pel 60% del territori.  La gran preocupació del règim és que els han tampoc no constitueixen un grup homogeni perquè existeix entre ells una gran diversitat cultural i lingüística, si bé comparteixen una escriptura comuna des de fa 2.000 anys. Els “caràcters xinesos” es pronuncien de forma diferent en cadascuna de les llengües que es parlen al país. Per exemple, els cantonesos que viuen al sud-est són diferents culturalment i lingüísticament dels han de Pequín. Un ciutadà de Pequín no comprèn la llengua pròpia que es parla a Xangai, ni aquest la que es parla a l’àrea de Guandong i Hong-Kong. El PCX tem obrir, al Tibet i Xinjiang, la capsa de Pandora que pugui alimentar altres reivindicacions econòmiques i culturals dins de la majoria han. Això explica que Pequín rebutgi les demandes del Dalai Lama d’una major autonomia per al Tibet en àmbits com la religió, la cultura o l’educació. També explica les reaccions nacionalistes del Govern xinès, que acusa els EUA i Europa de pretendre trencar l’harmonia social i l’existència d’«una» identitat xinesa amb el seu suport a les reivindicacions culturals i religioses del Tibet. 

Ara l’obsesiva política uniformista de Pequín es torna a manifestar en la intenció de substituir, a la televisió de la província de Guangdong, l’ús del cantonès pel mandarí. Això ja ha provocat el rebuig dels cantonesos als carrers de Guandong. Cal recordar que el cantonès es una llengua més antiga que el mandarí. Hagués pogut ser ben bé la llengua oficial estatal perquè Sun Yan-sen, el  fundador de la República de Xina l’any 1912, era cantonès. Però va explotar la guerra civil i quan al 1949 Mao Zedong va proclamar la República Popular a Pequín, es va decidir pel mandarí.

 

Avui, el cantonès és parlat per més de 50 mil·lions de xinesos i uns 20 mil·lions a la diàspora. Però el seu futur no és gens clar. L’Estat-PCX, que ho controla tot, afavoreix el mandarí com l’única llengua obligatòria a totes les administracions públiques, a l’ensenyament i als mitjans de comunicació. També estan en joc la supervivencia de les altres llengues i dialectes minoritaris d’arreu del país.

 Tot això evidencia el dèficit democràtic del sistema polític xinès, monopolitzat pel PCX. Obrir les portes al pluralisme i a la diversitat cultural i lingüística existent al país és la gran assignatura pendent i una de les llacunes de la governabilitat del gegant xinès.  Publicat al diari AVUI, el 19 setembre 2010

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El 15 de agosto de 1945: la injusta división de Corea

Posteado el septiembre 18th, 2010 en Corea,Presentació,Publicacions / Publicaciones por Jaumegine

El 15 de agosto de 1945 el emperador Hiro Hito anunció por radio al mundo la rendición incondicional de Japón. Finalizaba la Segunda Guerra Mundial que iniciaron los japoneses quince años antes con la ocupación de Manchuria. La rendición firmada el 2 de septiembre a bordo del portaaviones “Missouri”´´ provocó también el final de la ocupación de Corea, anexionada ilegal y forzosamente por Japón en 1910, hace 100 años. Sin embargo el fin de la ocupación japonesa no significó la recuperación de la plena soberanía coreana. El país quedó ocupado y dividido por las dos potencias hasta entonces aliadas, URSS y EEUU, una división provisional que aún perdura 65 años después. Al final de la guerra de Corea (1950-1953) se firmó un acuerdo de armisticio pero no un tratado definitivo de paz. La nación coreana sigue dividida en dos Estados política y económicamente antagónicos.

Derrotado el imperio japonés, los coreanos creyeron que, tras los 35 años de ocupación y represión japonesa, el país recuperaría inmediatamente la independencia. Durante 26 años, un gobierno provisional en el exilio, constituido en Shanghai representó los intereses coreanos. Contaba con el pleno apoyo del gobierno chino del nacionalista Chiang Kai-shek. En la conferencia de El Cairo en la que participaron EEUU, Gran Bretaña y China se aprobó, el 1 de diciembre de 1943, un comunicado propuesto por Chiang Kai-shek en que reconocía el derecho de Corea a recuperar su plena soberanía al finalizar el conflicto mundial. Este objetivo fue reafirmado en la posterior conferencia de Postdam en julio de 1945 en la que participó asimismo la URSS. Sin embargo, en la conferencia de Moscú celebrada aquel mismo año, los aliados decidieron que la independencia coreana no sería inmediata sino que el país quedaría temporalmente bajo la tutela aliada. Temían que, tras la larga etapa del protectorado (1905-1910) y la anexión japonesa (1910-1945), el país no tendría las capacidades suficientes para asegurar su gobernabilidad, algo que provocó la ira de los resistentes coreanos tanto del exilio como del interior.

Pero sería el curso de la guerra el que acabaría condicionando el futuro de Corea. EEUU preocupado por la larga duración de la guerra del Pacífico pidió a la URSS su participación para abrir otro frente al norte de Japón. Stalin, reticente en principio, entró en la guerra cuando Tokio ya estaba de rodillas tras recibir el doble bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, los días 6 y 9 de agosto. Este último día, la URSS declaró formalmente la guerra a Japón y el ejército soviético cruzó la frontera coreana para avanzar sin resistencia hacia el Sur. Como los estadounidenses no tenían tiempo ni medios para frenar el avance soviético, el general Mac Arthur propuso a los rusos y estos aceptaron inmediatamente la creación de dos zonas de ocupación en la península coreana. Se pusieron de acuerdo en establecer “provisionalmente” las dos zonas, al norte y el sur del paralelo 38, en que cada potencia aliada se responsabilizaría de recibir la rendición efectiva de las tropas niponas y de asegurar el orden público para evitar un vacío de poder. Fue sin lugar a dudas un grave error haber permitido a Stalin entrar en Corea. Sus herederos aún están en el Norte, 65 años después. Además fue una decisión unilateral tomada sin consultar al Gobierno provisional coreano.

Los estadounidenses desembarcaron en Corea el 8 de septiembre para asumir el control de la zona sur. El Gobierno provisional de Corea volvió el 23 de noviembre de 1945 con la intención de ejercer el poder de un país en el que reinaba una gran confusión política. También regresó de su exilio americano Syngman Rhee. Pero empezaron a multiplicarse los grupos políticos y las divisiones entre las fracciones comunistas y anticomunistas. En el norte, los soviéticos apoyaron la creación de un “Comité Popular de Corea del Norte” que pasó a ser liderado por Kim Il.sung que inició una implacable purga de los grupos opositores, lo que provocó que, entre 1945 y 1947,  más de 800.000 coreanos emigraron hacia la zona sur.

En enero de 1946 empezó a funcionar la Comisión conjunta EEUU-URSS en un ambiente de gran desconfianza. El paralelo 38 dejó de ser una mera delimitación provisional para convertirse, en pleno inicio de la Guerra Fría, en una frontera ideológica. Ante la falta de avances concretos, EEUU elevó la cuestión a las  NNUU, Gozaba de una cómoda mayoría de votos de países aliados en la Asamblea General pero no en el Consejo de Seguridad donde la URSS gozaba del derecho a veto. Washington propuso que se celebrasen en toda la península unas elecciones generales bajo la supervisión de las NNUU. La propuesta aceptada por la Asamblea General fue vetada por Moscú en el Consejo de Seguridad.

Sin embargo, el proceso constituyente prosiguió al sur del paralelo 38. El 10 de mayo de 1948 se celebraron solo en la zona sur las primeras elecciones de la historia de Corea. El 31 de mayo se constituyó una Asamblea Nacional que aprobó el 12 de julio una Constitución que fue promulgada cinco días después. El 20 de julio, la Asamblea Nacional eligió presidente del país a Yi Sung-man. Finalmente, se proclamó la República de Corea el 15 de agosto de 1948, 5 años después del fin de la ocupación japonesa. La reacción en el Norte no se hizo esperar y, bajo los auspicios de la URSS, el 9 de septiembre de 1948 fue proclamada la Republica Popular Democrática de Corea, presidida por Kim Il-Sung.

EEUU y la URSS retiraron en 1949 sus tropas estacionadas en la península coreana. Fue por poco tiempo. Solo unos meses después, el 25 de junio de 1950, comenzó una cruenta guerra civil que martirizó el país durante tres largos años. El ejército estadounidense desembarcaría otra vez en Corea para encabezar, bajo la bandera de las NNUU, la lucha contra los invasores. Pero en esta ocasión participó otra potencia, la República Popular de China. Chank Kai-shek ya había escapado a la isla de Formosa. En Pekín ocupaba su lugar, Mao Zedong.

EEUU erró gravemente permitiendo a Stalin entrar en Corea. La división del país no estaba justificada. Se le trató no como una nación ilegalmente ocupada sino como si fuese una provincia más del imperio japonés. Visto con la perspectiva de la historia, Corea tuvo injustamente una peor suerte que Japón, el país agresor que provocó la guerra del Pacífico. Otra paradoja: la Guerra de Corea facilitó la rápida recuperación económica de Japón pues el archipiélago fue la base que cubrió las necesidades de suministros de todo tipo que precisaba EEUU y sus aliados implicados en el conflicto intercoreano. Mientras Japón se convierte en una base de gran importancia estratégica para frenar la expansión comunista en Asia oriental, Corea constituye el epicentro de la Guerra Fría en la región.

65 años después, Corea aún sigue siendo el último reducto de la Guerra Fría y el país sigue dividido. Y en el Norte sigue imperando un régimen estalinista que, con sus amenazas y ambiciones nucleares, está provocando una peligrosa tensión militar en Asia oriental.

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Centenario de la anexión de corea por Japón

Posteado el septiembre 17th, 2010 en Corea,Japó,Presentació,Publicacions / Publicaciones por Jaumegine

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El retorno de la Gran China

Posteado el septiembre 9th, 2010 en Asia,Publicacions / Publicaciones,Xina por Jaumegine

Vuelve “La Gran China” formada por China, Taiwán, Hong-Kong y Macao con el apoyo de las influyentes diásporas chinas presentes en otros países asiáticos. Se crean unas sinergias de intereses, capitales, conocimientos y poder de negociación que impulsan el peso del comercio chino en toda Asia.

 

Japón y Corea del Sur recibieron con cautela el Acuerdo comercial China-Taiwán (ECFA) firmado el 29 de junio de 2010. Sus efectos de desviación de comercio se sumarán a los del acuerdo comercial China-ASEAN (ACFTA) ya vigente, que creará un gran mercado de 1.900 millones de personas y una mayor nexo económico entre China y los 10 miembros de ASEAN (Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia, Camboya, Laos, Myanmar y Birmania).

 

Taipei temía quedar, además de aislado diplomáticamente, ahogado comercialmente. China firmó el ECFA por razones políticas en unas condiciones muy favorables para Taiwán. Reducirá hasta eliminar en 2 años los aranceles a las exportaciones de 539 categorías de productos taiwaneses frente a solo 267 chinos. Pekín abrirá el acceso a 11 sectores de servicios frente a los 9 que Taipei abrirá a los chinos.

 

China es el primer socio comercial y destino del 20,5% de sus exportaciones de Corea del Sur. El ECFA afectará a las ventas de 14 de los 20 productos básicos exportados. Su principal competidor en el mercado chino no es Japón sino Taiwán. También Japón queda en desventaja. Los japoneses se sienten agobiados ante el imparable crecimiento de China convertida en la segunda economía mundial. Las empresas chinas ya invierten en Japón. Su objetivo no es tanto el mercado japonés como adquirir empresas niponas para hacerse con su avanzada tecnología.

 

Tokio y Seúl precisan paliar las ventajas de Taipei en el mercado chino pero temen que, abriéndose al coloso chino, puedan perder más que ganar. Pekín no cierra ninguna opción, pero no es previsible que aquellos firmen a corto plazo un acuerdo comercial con China. Tampoco se espera que China permita a Taipei alcanzar un acuerdo con Tokio o Seúl. En cambió, sí ha dado luz verde a Taiwán para negociarlo con Singapur.

 

Existen alternativas. Las empresas japonesas y surcoreanas podrían fabricar sus productos en Taiwán constituyendo joint-ventures con un socio local. Y luego exportar desde la isla al continente gozando de las mismas ventajas comerciales concedidas por Pekín a Taipei. También cabe producir en los países de ASEAN, un vía menos atractiva porque las concesiones y el calendario del desarme arancelario del ACFTA no son tan ventajosas como las del ECFA.

 

Hay otros factores coyunturales. Los conflictos laborales en China han afectado a las multinacionales como Honda, Toyota, Nissan y Hyundai. Pekín no se comprometió en su solución a pesar que nada ocurre en China a espaldas del Estado-PCCh. Sorprenden unas huelgas, incluso salvajes, donde no está reconocido el derecho de huelga y que los obreros “pasasen” del sindicato oficial. Pero solo afectaron a las multinacionales extranjeras, no a las empresas chinas. Cabe preguntarse a quienes, además de los obreros, benefician estos conflictos. El aumento de los costes laborales, la corrupción administrativa y las violaciones de los DPI enrarecen las relaciones comerciales. Pero las empresas extranjeras seguirán invirtiendo en China, un mercado en expansión mientras la demanda interna en EEUU y la UE sigue siendo débil. La Gran China se convierte en el eje de la economía en Asia.

  Publicado en La Vanguardia, el 9 septiembre 2010

Dialogo entre China-Taiwan y sus efectos geopolíticos en el noreste de Asia

Posteado el septiembre 1st, 2010 en Asia,Presentació,Publicacions / Publicaciones,Xina por Jaumegine

China y Taiwán firmaron el pasado 29 de junio en Chongquing el “Economic Cooperation Framework Agreement“ (ECFA), un primer gran paso en el proceso de normalización de las relaciones entre ambos lados del estrecho. Entrará en vigor el 1 de enero de 2011, tras ser ratificado por el Yuan, el parlamento taiwanés.

 

Ma Ying-jeou fue elegido en marzo 2008 con un ambiguo mensaje “no reunificación, no independencia y no guerra con China”. Una vez en la presidencia, Ma impulsó el diálogo con Pekín con el objetivo de favorecer y “asegurar” la amplia cooperación económica y comercial ya existente, en un contexto internacional donde  crece la influencia política y económica de China en toda Asia. Ma es un político pragmático, más interesado en afrontar la cruda realidad económica que en aventurarse a provocar, con propuestas independentistas, al coloso chino.

 

Ma Ying-jeou parte de una realidad incontestable. Taiwán fue gobernado entre 2000 y 2008 por el Partido Democrático Progresista (PDP), pro-independencia, pero las empresas de la isla  han invertido unos 150.000 millones $ y cerca de 40.000 ya operan en el continente desde 1991. China es el primer socio comercial desde 2003, cuando sobrepasó a EEUU. Taiwan goza de un claro superávit comercial: sus exportaciones a China y Hong-Kong alcanzaron en 2009 los 62.000 millones $ mientras las importaciones chinas solo llegaron a 24.500 millones $. En el primer trimestre de 2010, las exportaciones al continente ya habían alcanzado los 26.200 millones $, representando el 42,8 % de total de las exportaciones taiwanesas, mientras sigue creciendo el superávit comercial a favor de Taipei.

 

En solo dos años, Pekín y Taipei han firmado 12 acuerdos comerciales, fruto de las 4 rondas de conversaciones celebradas entre dos instituciones semioficiales, la china “Association for Relations Across the Taiwán Straits”, presidida por Chen Yunlin y la taiwanesa “Straits Exchange Foundation”, presidida por Chiang Pin-kung. Se abrieron las comunicaciones marítimas  y aéreas, los intercambios turísticos y los contactos institucionales. En los primeros cinco meses de 2010, 70.445 chinos visitaron Taiwán, un 70% más que en el mismo período del año anterior.

 

Sin embargo, un factor fue decisivo para llevar a Ma a la rápida negociación y firma del ECFA. La cruda realidad nos muestra que los países de Asia-Pacífico, ante la crisis económica global y el fracaso de la Ronda Doha de la OMC, están potenciando su comercio exterior por otras vías: a) la proliferación de una numerosa y compleja red de acuerdos bilaterales de libre comercio o FTA. Según el Banco Asiático de Desarrollo se pasó de los 6  firmados en 1991 a 42 en 1999 hasta llegar a los 166 en junio de 2009. b) otra vía consiste en la constitución de grandes áreas de libre comercio, que engloben a varios países, como es el caso del China-ASEAN Free Trade Agreement (ACFTA) en vigor desde el 1 de enero de 2010.

 

Taipei, Tokio y Seúl observan con mucha cautela como Pekín negocia y firma acuerdos comerciales con sus vecinos y principales clientes comerciales. China sigue penetrando económicamente en toda Asia. El ACFTA constituye una área comercial entre China y 6 miembros de ASEAN (Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia). Cuando en 2015 se incorporen los otros cuatro miembros (Camboya, Laos, Myanmar y Birmania) abarcará un mercado de 1.900 millones de personas. Incrementará la interdependencia económica ente China y los 10 países de ASEAN. Lo que provocará el interés surcoreano y japonés, que ya forman parte del ASEAN+3, a incorporase a medio plazo a esta grandiosa área comercial. China también ha firmado FTA con Chile (2005), Pakistán (2006), Nueva Zelanda (2008) y Perú (2009) y está estudiando o negociando con otros 20 países. También Corea del Sur firmó FTA con Chile (2004), Singapur y EFTA (2006), ASEAN (2007 y 2009), India (2009) y otros dos importantes FTA con EEUU (2007) y la UE (2009), aún no ratificados. Tampoco cabe descartar un futuro acuerdo comercial trilateral entre China, Japón y Corea del Sur.

 

Ma, temía que Taiwan quedase, además de aislado diplomáticamente, también ahogado comercialmente. No quiere quedar fuera de los procesos en curso cara una integración económica en Asia. Ahora, con el ECFA con China Taiwán intenta asegurar la competitividad de sus empresas en los mercados chino y de los países de ASEAN, donde sus productos compiten con las grandes empresas chinas, surcoreanas y japonesas. También confía en el ECFA para atraer a algunas empresas multinacionales a establecerse en Taiwán como un puente privilegiado para entrar en el mercado chino. Se pretende dinamizar la economía, incrementar la producción industrial y crear hasta 260.000 nuevos empleos en la isla. Cabe recordar que la economía taiwanesa se contrajo un 2% en 2009 si bien el gobierno espera que vuelva a crecer un 6% en 2010.

 

El ECFA se firmó en unas condiciones muy favorables para los intereses comerciales de Taipei. Reducirá hasta eliminar en dos años los aranceles a las exportaciones de 539 categorías de productos manufacturados taiwaneses por un valor de 13.800 millones $ frente a solo 267 categorías de productos chinos por un valor de 2.850 millones $. Pekín abrirá a las empresas taiwanesas el acceso a 11 sectores de servicios, entre ellos banca, seguros y sanidad, frente a los 9 sectores que Taipei abrirá a los chinos en la isla. Pekín persigue con estas concesiones dos objetivos: a) mejorar su mala imagen ante la sociedad taiwanesa que se mantiene, por razones políticas, muy suspicaz ante la firma del ECFA y b) dar un apoyo indirecto a una recuperación económica que facilite la reelección de Ma en las elecciones presidenciales de 2012.

 

Sin embargo, la apuesta de Ma es muy arriesgada en la medida que existe una fuerte oposición interna, liderada por el opositor PDP que ha encontrado en el ECFA un filón de oro para resucitar otra vez como una clara alternativa política al Kuomintang en 2012. Ma intenta separar la vertiente económica de la política. Le quedan solo dos años para demostrar  a sus votantes las ventajas del ECFA.

 

Taipei también confía en sacar algunos réditos diplomáticos. Hasta hoy solo pudo firmar FTA con 5 países centroamericanos que solo representan el 0,25 de su comercio exterior global. Tras firmar el ECFA, se espera poder firmar acuerdos comerciales similares con otros países asiáticos para no quedar marginados dentro de la red de FTA que sus socios comerciales han establecido con otros países competidores. Pero no queda claro que Pekín de luz verde a esta pretensión de Ma.

 

La firma del ECFA también inquieta en  Seúl y Tokio. El Korea Herald hizo referencia en su editorial del 30 de junio a una potencial amenaza “Chiwan” que podría afectar al 60% de las exportaciones surcoreanas a China. Las concesiones arancelarias chinas a los productos manufacturados taiwaneses podrían perjudicar a las exportaciones de 14 productos básicos surcoreanos que compiten directamente con los taiwaneses en el mercado chino. Esta situación podría decidir a Corea del Sur a iniciar las negociaciones para firmar un FTA con China e incluso con Japón.

 

¿Puede afectar la firma de acuerdos como el ECFA al mapa geoestratégico del Noreste de Asia? Es harto difícil aventurarse a dar una respuesta. Pero la cooperación económica puede favorecer, además del diálogo político entre China y Taiwán, un marco de estabilidad política en la región. Existen experiencias positivas en Europa y en otros continentes.

 

El mapa geoestratégico del Noreste de Asia es muy complejo. Las dos Coreas siguen técnicamente en guerra, con el Norte exigiendo que se le reconozca un status nuclear. Existen heridas históricas sin cicatrizar y otras disputas territoriales sin resolver entre China, Corea del Sur y Japón. China considera a Taiwán como una provincia china. Sin embargo, en esta región que cuenta con la 2º y 3º economías mundiales crece sin parar la interdependencia económica entre los diversos países. El protagonismo de las instituciones internacionales como ASEAN, ASEAN+3, ARF, EAS y APEC ayudan a canalizar la voluntad de  diálogo y cooperación, incluso político, entre países con economías que, aunque desiguales, son en muchos casos complementarias. Pero el noreste de Asia sigue siendo una de las pocas regiones donde, a pesar de su gran potencial y dinamismo comercial, aún no existen marcos institucionales internacionales específicos de cooperación o integración económica.

 

Pero Japón y Corea del Sur temen que se imponga en Asia una hegemonía política, económica y monetaria de China que ya es el primer socio comercial de prácticamente todos los países asiáticos. Preocupa en Tokio y Seúl el ascenso económico chino y del uso del yuan como divisa preferente en las transacciones internacionales en la región. Se explica que el ex primer ministro Yukio Hatoyama lanzase en agosto de 2009 el proyecto de constituir una “Comunidad de Asia del Este” (EAC) que contase con una divisa asiática común. Una propuesta de difícil realización por razones políticas. Hatoyama tenía en cuenta el precedente de la UE y del euro como un modelo de integración económica y monetaria. Japón y Corea del Sur prefieren una integración económica en el marco de la ASEAN+3, antes de acabar dependiendo de un predominio de China y del yuan en Asia oriental. China no lo descarta pero desea limitarla geográficamente a los países de  ASEAN+3 y ahora también a Taiwan.  En cambio, Japón quiere ampliar la cooperación con India, Australia y Nueva Zelanda para lograr equilibrar el poderío chino. Hatoyama también afirmaba que un futura EAC debería alcanzar acuerdos con EEUU y la UE.

Barack Obama comprobó en su gira asiática en noviembre de 2009 como EEUU ha perdido peso político en Asia. Pero varios países asiáticos recelan del rápido ascenso económico y militar de su vecino chino. Aunque crece su interdependencia económica con China también desean que EEUU siga presente económica y militarmente en la región. Precisan de un contrapeso a China que solo EEUU y tal vez India, pueden asegurar. No quieren quedar a merced del coloso chino. La UE, con una sola voz y más coordinada con los EEUU, también debería jugar sus bazas en Asia-Pacífico.

Publicado en ESADEgeo, el 1 septiembre 2010 

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